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Los inquilinos se unen en el condado de Santa Clara, en California

Dave Ransom  |  Issue: Mayo | Junio 2019

Latinos, blancos y asiáticos logran reunir a las uniones de inquilinos de seis ciudades.

 

protesta por sus comunidades de bajos ingresos

Veronica Eldredge y Jocelin Hernández cantan mientras están encadenadas a sus asientos en protesta por la expansión de Google a sus comunidades de bajos ingresos en San José, California.
FOTO: SERVE THE PEOPLE SAN JOSE

 

A mediados de marzo, los miembros y los líderes de bases de seis uniones de inquilinos del condado de Santa Clara se reunieron en San José para organizar la Asamblea de Inquilinos de la Bahía Sur.

Como base de su unidad, los procedimientos se llevaron a cabo en inglés, español y vietnamita.

El llamado a esta convención aseveró que “el condado de Santa Clara es una de las áreas más afectadas en un estado que está pasando por la peor crisis de alquileres en su historia. Mientras las empresas de tecnología y otras grandes corporaciones se vuelven cada vez más ricas, el desplazamiento y la indigencia continúan aumentado”.

En la película de Gregory Navas titulada “El Norte”, la cual se filmó en 1984, uno de los dos jóvenes refugiados de Guatemala que huyen al norte hasta California menciona que los salarios son tan buenos como la gente había dicho, pero la otra le responde: “Sí, pero nadie nos dijo qué tan caro sería”.

California presenta el mayor porcentaje de pobreza en los Estados Unidos. El alto costo de las viviendas, ya sea que las personas las alquilen o las posean, es casi el doble que el promedio nacional.

En el área de la Bahía de San Francisco, los jóvenes profesionales que trabajan en el sector tecnológico, el cual se está ampliando cada vez más —Apple, Facebook y Google, por ejemplo— ganan salarios que en promedio alcanzan los $125.000 anuales.

Pero lo que reciben como salarios en la industria de alta tecnología se lo quitan los magnates del mercado inmobiliario. Por ejemplo, el alquiler de un apartamento de una sola habitación en San José es de casi $2.500 al mes, mientras que los de dos habitaciones cuestan casi $3.000 mensuales.

Es posible que estos expertos técnicos puedan pagar estos alquileres, pero muchas otras personas pagan la mitad de sus ingresos o más, comparten viviendas con otras familias, viven en sus automóviles, duermen debajo de un puente, o se ven obligados a abandonar por completo el área de la Bahía.

Pero ahora los inquilinos se están organizando cada vez más para corregir las cosas. Durante los últimos años, diversas organizaciones de inquilinos en el área de la Bahía han presentado demandas ante sus consejos municipales para el control de los alquileres y la prohibición de desalojos injustos, o bien, han incluido estos temas en las votaciones.

Alameda, Berkeley, Burlingame, Daly City, East Palo Alto, Emoryville, Fremont, Hayward, Menlo Park, Milpitas, Mountain View, Oakland, Pacífica, Palo Alto, Richmond, San Francisco, San José, San Mateo, Santa Cruz, Santa Rosa, Sunnyvale y Union City han presenciado luchas políticas lanzadas por inquilinos organizados. Algunas de estas luchas han tenido éxito, mientras que otras no lo han logrado.

Los medios de comunicación no están cubriendo ampliamente estas escaramuzas en la lucha de clases. Lo que sucede en Alameda no se informa en Pacífica. Lo que logran los inquilinos de Mountain View no lo saben los habitantes de Santa Rosa.

La Asociación de Apartamentos de California, un grupo compuesto por propietarios e inversionistas, mantiene a sus miembros muy bien informados y estos se movilizan.      Ellos viajan de ciudad en ciudad para calmar los ánimos caldeados debido al descontento existente. Pero, en el caso de los inquilinos, estos no se han organizado bien e impera el orden con demasiada frecuencia.

Por ello, lo que ha sucedido en San José representa un gran avance.

Cuando Navas filmó “El Norte” en 1984, la oligarquía estadounidense mantenía a los latinos, los afroamericanos y los vietnamitas dentro de los niveles más bajos de la economía, por lo general con la aquiescencia —y hasta el apoyo directo— de los obreros blancos.

Lo que ha cambiado es que ahora la oligarquía también está repercutiendo en los blancos, especialmente desde la crisis de las ejecuciones hipotecarias de 2007-2008. Y esto crea la oportunidad —y hasta la necesidad— de unidad.

Esa unidad se percibe en el equipo dirigente que escogió la nueva Asamblea de Inquilinos de la Bahía Sur en San José en marzo anterior: latinos, asiáticos y blancos.

De forma conjunta, ellos representan a seis grupos: la Coalición de Inquilinos Milpitas, la Asociación de Inquilinos de Sunnyhills, la Coalición para la Justicia en el Sector de Viviendas de Mountain View, la Unión de Inquilinos de Sunnyvale, el Comité de Vecinos de East Palo Alto, y la Coalición sobre los Derechos de los Inquilinos de Silicon Valley.

El llamado a esta convención afirmó que “nuestra causa es justa y cuando transmitimos nuestro mensaje al público, ganamos. Pero para lograr esto, debemos organizarnos”.

El próximo paso será una convención de los grupos de inquilinos en toda el área de la Bahía, a celebrarse el 8 de junio en Hayward.

Las comunidades unidas . . .

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