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Los nuevos puestos falsos en las bodegas de Amazon

Dave Ransom  |  Issue: Marzo 2017
Amazon Prime Air

Esta es la foto de Amazon Prime Air, un sistema de entrega de paquetes a sus clientes en 30 minutos.
FOTO: Amazon

 

Es posible que una cantidad hasta cuatro veces mayor de dependientes de tiendas pierdan sus trabajos

Poco tiempo después de que el Presidente Trump asumiera el poder, exigiendo que las empresas generen más puestos de empleo, Amazon anunció que contrataría a 100 000 nuevos empleados.

Si bien esto pareció ser una buena noticia, lo que Amazon no anunció fue a cuántos empleados de tiendas minoristas desplazarían estos nuevos empleados —una cifra que quizás llegue a 400 000 personas.

Esto representará un duro golpe para los dependientes y responsables de gestionar las existencias en las bodegas— un sector en el que el hecho de ser latino(a) y bilingüe representan una ventaja.

Las bodegas de Amazon son lugares donde se explota al obrero. Los trabajadores que obtienen bajos salarios corren contra reloj, empacan los artículos que les entregan los robots Kiva que deambulan en los pasillos.

Los robots Kiva trabajan tres turnos al día, siete días a la semana, 52 semanas al año. Amazon es el propietario de la empresa que fabrica estos robots y las nuevas bodegas de Amazon, de rápido crecimiento —  más de 70 en todo el país— se han vuelto cada vez más robóticas.

Y Amazon no es la única empresa que hace esto. Wal-Mart —que en su momento era como el plan de contingencia que todos tenían guardado— es la segunda tienda en línea que más vende al detalle, después de Amazon. Recientemente, Wal-Mart invirtió $3.000 millones de dólares en la adquisición de una tienda rival de Amazon, Jet.com, como parte de su estrategia para aumentar su presencia en Internet. La empresa ya está utilizando drones (vehículos aéreos no tripulados) para entregar inventarios.

Mientras tanto, las tiendas tradicionales de los centros comerciales informaron que, una vez más, las compras en línea les asestaron un golpe muy fuerte durante la reciente temporada de compras navideñas.

Macy’s anunció que cerrará 100 de sus tiendas —una de cada siete— y que despedirá a unos 10 000 empleados. La empresa está tomando esta medida después de que el año pasado cerrara más de 40 de sus tiendas.

A medida que han aumentado las ventas al detalle por medio de Internet, tiendas como Macy’s, Sears, K-Mart, Kohl’s y JCPenney han despedido a decenas de miles de personas y cerrado cientos de sus tiendas. Pero la institución investigadora Green Street Advisors calcula que las grandes cadenas de tiendas por departamento necesitan cerrar 800 tiendas más, lo que supone una de cada cinco de las tiendas principales que alquilan más locales en los centros comerciales.

Pero este tipo de tiendas no es el único que está despidiendo a sus empleados. Después de la navidad anterior, la cadena de tiendas de ropa de mujer The Limited también anunció que iba a cerrar sus 250 locales y a despedir a toda su fuerza laboral de ventas, estimada en 4 000 personas. La cadena solo mantendrá abierta su página de Internet.

Se ha informado que Sears y K-Mart también están a punto de cerrar por completo sus tiendas. En enero, un abogado que se especializa en bancarrotas declaró a Market Watch que estas tiendas muestras síntomas de que “la bancarrota es inminente”. Conjuntamente, Sears y K-Mart emplean a casi 180 000 trabajadores.

En términos generales, en los años que han transcurrido desde que las compras en línea comenzaron a ser populares, el cierre de tiendas tradicionales en los centros comerciales ha significado el despido de casi un millón de dependientes y de encargados de gestionar los inventarios.

De hecho, es muy poco probable que el llamado que hizo Trump para traer puestos de empleo de regreso a los Estados Unidos y a crear nuevos trabajos rinda algún fruto —al menos no bajo el capitalismo actual, en el que los obreros humanos compiten contra el costo que supone el uso de robots y otras formas de producción computarizada.

En años recientes, en diversas áreas del sur de los Estados Unidos, donde Trump obtuvo la mayoría de sus votos, la industria de textiles y de ropa perdió cientos de miles de puestos de empleo debido a que se enviaron a Asia. Aun sin Trump, esa producción ha comenzado a regresar, pero con un alto grado de automatización, por lo que se generan solamente unos cuantos puestos de empleo.

Pero aún hay más. Al aceptar las exigencias de Trump, la principal empresa manufacturera de componentes electrónicos, Foxconn, con sede en Taiwán, anunció que abriría nuevas plantas en los Estados Unidos, en las cuales empleará a unos 30 000 obreros.

Foxconn produce la mayor parte de los componentes electrónicos de Apple y ya emplea a millones de trabajadores, la mayoría en China.  Pero su Presidente y Jefe Ejecutivo ha revelado planes de reemplazar a todos sus obreros con robots y de hecho ya sustituyó a 60 000 de estos.

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